Mi Opinión

¿OTRA VEZ, ANDRÉS?...


“Con marchas no se logra nada”. Declaró el Presidente de la Fundación Ética Periodística, César Alfredo Vignolo. Y con “quejas” con el supuesto amparo de la Ley de Radio y Televisión, ¿se consigue algo? Tampoco, nada.

Con este tema y/o similares, no hay ni siquiera migajas. Es que no es una cuestión de políticas ni de administración de leyes. Es objeto de estructuras, del sistema por donde rodamos históricamente. ¿Y cuál es nuestro sistema? Pues la pésima democracia con la que se casó el neoliberalismo. Así de simple…

Los centenares de programas que difunde la televisión peruana están coloreados por los valores que ha impuesto el régimen y cuyos resultados son altamente positivos a favor del capitalismo, los dueños y a los (vende patrias) intermediarios.


La humanidad empezó con la familia. Todos los seres vivos hicieron sus normas y las respetaron. Como clanes, tribus o sociedades se desarrollaron. La TV fue un invento que conmocionó al mundo. ¿Qué pasó entonces para que los valores de honradez, lealtad o de trabajo se derrumben?


Un televisor y una radio son medios como lo son también un objeto gráfico o una página web que se maneja por internet. El hombre, por su parte, los usa, los utiliza y los aplica. Los medios que el hombre creó están a su disposición. Los medios hacen lo que les ordenan hacer. Comunican, educan, cultivan o corrompen a personas y a masas enteras. En la ciencia y en la tecnología el homo es el rey.

El Colectivo por una televisión con Valores fue una aspiración iniciada en las redes sociales, convertido hoy en una entidad casi policiaca que vigila las horas de difusión que afecten a los veedores menores de edad de la tele y nada más. Hay otros objetivos que poco a poco fueron arrojados al basurero del olvido.

Revisando los archivos de la Agencia Peruana de Noticias –Andina- del 19 de mayo del año en curso, se leía:
«Representantes de instituciones de la sociedad civil, gremios periodísticos, colegios profesionales, docentes y estudiantes universitarios, conformaron el colectivo ciudadano por una Televisión con Valores, que busca el cumplimiento de la Ley 28278, Ley de Radio y TV, en lo que respecta al buen uso del horario familiar».

Agregaba que, «la convocatoria fue propiciada por el Colegio de Periodistas de Lima y a ella se sumaron el Colegio de Psicólogos del Perú, la Asociación Nacional de Periodistas, la Federación de Periodistas del Perú, el Club de Periodistas del Perú, la Asociación Nacional de Comunicadores Sociales, la Asociación Unidos contra el Crimen, y la Escuela Peruana de Valores y Principios. Asimismo, Radio Stereo Villa, APLN Prensa Lima Norte, así como docentes, profesionales de diversas especialidades, dirigentes sindicales, organizaciones de mujeres y estudiantes universitarios».


-Ahora, yo pregunto:


Ese ejército de buscadores de una Televisión con Valores, ¿dónde está? Me arrebato al saber que César Vignolo, que Juanito Silva Vidaurre o que Max Obregón Rossi arrastren esos ideales de justicia social con una tremenda soledad plagada por incomprensiones, pero que aun así siguen adelante. La abulia del sistema entorpece los propósitos.


Pienso que reconociendo nuestros errores llegaríamos a obtener con mayor facilidad el sentido de nuestras luchas. Es que en nuestros frecuentes combates, muy poco advertimos que el enemigo está muy junto a nosotros y hacemos lo que éste desea en detrimento de nuestros intereses. Para tener una televisión con valores y ajustada a las leyes, ¿nos hemos puesto en los zapatos de la gente que maneja este negocio de la tele por dentro? Claro que no.

Admitamos que la calificada tele-basura, es bodrio para unos y límpida y diáfana para otros. Lo ético es a veces insustancial para el anómalo comportamiento humano. Etimológicamente "ética" y "moral" tienen el mismo significado. "Moral" viene del latín "mos" que significa hábito o costumbre; y, "ética" del griego "ethos" que significa lo mismo. La ética es la teoría y la moral la práctica de ésta. ¿Qué te quiero decir entonces? Que los productores de la televisión (dueños ¿?, editores, auspiciadores o administradores etc.), juran que sus obras son correctas y que se ajustan a su verdad.

La pisoteada ley de Radio y Televisión 28278, podrá ser la más perfecta de todas las jurisprudencias del planeta, pero no se cumple ni se cumplirá, salvo que San Pedro baje el dedo. Y es que el terreno donde todos pisamos es llano para unos y disparejo para otros. ¿Qué hacer? No habrá otro camino que continuar en la lucha, pero cambiando las estrategias de guerra por la de paz. Una alternativa es que los que posean la licencia para usar el éter con la TV, cumplan con el Estado con sinceridad y bajo juramento por el valor de los niños del Perú. La otra disyuntiva es que sigamos mechándonos a cabezazo limpio hasta que todos perdamos por norma del sistema neoliberal que nos domina e impone…

Sobre el Autor: Alberto Llanos

Periodista radicado en las provincias del PERÚ. Laboró en Panamericana Televisión S. A. desde la década del 80, realizando reportajes en las zonas de emergencia. Hoy, escribe, actúa y vive comprometido con el Pueblo.

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